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31 de diciembre de 2006

Un pequeño balance

Quisiera comenzar disculpándome por la aparente poca atención prestada por el autor estos últimos días, tanto por la ausencia de entradas así como por no contestar en los comentarios. La conjunción fiestas navideñas junto con un sensible aumento de las obligaciones laborales, obligan a que, muy a mi pesar, no pueda colaborar activamente tanto aquí como en las bitácoras que visito habitualmente a las que denomino cariñosamente como mi pequeña blogosfera. Si bien no me he prodigado en los comentarios les aseguro que las visitas han sido casi diarias, les he seguido con avidez aunque fugazmente y dado el poco tiempo dispuesto me fastidia en sobremanera no poder dejar comentarios por lo que os pido perdón.

Esta humilde bitácora ha cumplido seis meses y aunque es joven, este autor ha observado que evoluciona como todo en esta vida. Básicamente este pequeño balance consiste en preguntarles a los visitantes que conocen este lugar desde el principio qué cosas han cambiado a peor y cuales a mejor. Si echan de menos temas de los que se hablaban antes con más asiduidad o si por el contrario ha ganado el hecho que los relatos propios y las tonterías varias hayan cobrado más protagonismo. Su opinión es muy importarte, lo único importante.

Un magnifico autor de los componen el grandísimo equipo de uno de los blog, en mi modesta opinión, más importantes en la blogosfera hispana como es el pito doble, me ha propuesto un meme que creo que en estas fechas todos deberíamos realizar. Siguiendo la invitación del gran Quatermain mis propósitos para el incierto año que se nos presenta debo confesar que no son para mí. Como se dice popularmente el que suscribe desea que “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy” y para el resto, incluyéndome, que cuidemos un poco más nuestra casa como es este planeta. Deberíamos hacer todos un pequeño esfuerzo en no matarlo como lo estamos haciendo, vivir en simbiosis con él y no ser parásitos como hasta ahora, porque aunque nos pese la Tierra es el único hogar que tenemos.

Como siempre le paso el meme a todo aquel que le apetezca y aunque es más atípico que los demás, siempre viene bien hacer un poquito de reflexión para el año que se avecina.

27 de diciembre de 2006

Blanca Navidad

La Navidad es un asco, le dijo una vez un niño a su padre.

- ¿Por qué dices eso hijo mío? Le preguntó intrigado.
- Mira, antes de comenzar las fiestas la cosa empieza a torcerse. Ya en el colegio, días antes de la celebración previa a las vacaciones los profesores se enfrentan entre ellos. Unos están a favor de una fiesta que conmemore la Navidad, otros dicen que en virtud de algo que llaman laicismo se deben celebrar las vacaciones propiamente dichas.
- Pues sí que empiezan mal, corroboró el padre interesado.
- Después llegan los del AMPA…
- ¿Los del hampa? ¿La mafia en el colegio?...interrumpió el adulto con tintes irónicos.
- No hombre, el A.M.P.A, la “Asociación de Madres y Padres de Alumnos y Alumnas”, le explicó el niño consideradamente.
- Pues me falta una “A” de Alumnas, cuestionó el padre.
- Es que ellos dicen que con dos “A” lo de AMPA suena muy mal.
- Ah, vale, vamos que lo de Hampa suena muy bien. Pues anda que lo de “Madres y Padres de Alumnos y Alumnas” no queda a la zaga lo bien que suena, continuó el padre ironizando.
- Y yo que sé papa, si solo soy un niño, increpó el chaval queriendo zanjar el asunto.
- Papa, los del AMPA, que tampoco están de acuerdo entre ellos, discuten con los profesores. Todos dicen lo mismo y ninguno se entiende entre sí. Vamos, un despropósito, explicaba el niño gesticulando con ademanes de adulto.
- Después resulta que la fiesta es muy aburrida porque la mitad de mis amigos no van. Hassan dice que su familia hace una fiesta con un cordero o algo así. Yuan que si sus padres dicen que ellos no quieren saber nada de Jesucristo y así la mitad de la clase. La fiesta es para llorar.
- Pues tienes razón hijo, le contestó el padre compresivo.
- Es que no lo entiendo papa, porque los padres de Hassan podrían haber llevado el famoso cordero, los de Yuan enseñarnos como celebran ellos sus fiestas y las juntamos todas ¿verdad? ¿No sería más razonable que los demás aporten rasgos de su cultura para enriquecernos mejor que eliminar la Navidad?
- Mirándolo desde ese punto de vista no es mala idea, dijo el padre sorprendido de las reflexiones del niño.

- Y de la cena de Nochebuena mejor no hablar. Preparáis una cantidad de comida tan exagerada que al final sobra tanta que estamos dos días comiendo lo mismo. Además, es una comida que no me gusta; demasiados canapés, la carne que está fría con la salsa tan malísima y el marisco me repugna, parece que está vivo puaj…
- No digas eso hijo, la comida está buena y cuesta muy cara…
- Pues me sigues dando la razón, dos huevos fritos con patatas, riquísimo y barato, ñam ñam, contestó el niño relamiéndose.
- Después me quiero ir a dormir y no puedo, os ponéis a cantar villancicos toooooda la noche, siempre los mismos una y otra vez, ¡uf!. A la mañana siguiente mama y tú os levantáis enfadados porque yo despierto temprano, quiero desayunar y vosotros queréis seguir durmiendo. Por cierto, ¿Qué es eso de la resaca? ¿eso no era lo que hay en la playa cuando no me dejáis bañarme?...
- No hijo, eso es otra cosa, respondió el padre avergonzado.
- Para colmo yo le he escrito la carta a los Reyes Magos como vosotros me habéis dicho; pero resulta que en colegio me entero que hay niños que se la han mandado a Papa Noel. Ellos tienen sus regalos el veinticinco y yo tengo que esperar hasta el penúltimo día de las vacaciones. Es injusto, es muy injusto, dijo el niño indignado.
- Es que hijo, según nuestra tradición, a nosotros nos traen los regalos los Reyes Magos siguiendo los acontecimientos ocurridos en el nacimiento de Jesús hace dos mil años.
- Pues mira papa, o el gordinflón se pone de acuerdo con los Reyes o yo le escribo el año que viene la carta a él, y si tienen ya mucho trabajo, pues que se fastidie por un niño más no va a pasar nada, resolvió el chaval enérgicamente.
- Lo que yo te diga, estás fiestas están muy mal organizadas…
- Pero es un periodo de amor y paz entre los hombres de buena voluntad y tal…interrumpió el padre intentando ser conciliador.
- El tráfico es insoportable, los centros comerciales y las tiendas llenas de gente estresada y malhumorada. ¿Qué pintan tantos adultos en las tiendas de juguetes?¿o acaso no se dan cuenta que los juguetes son para los niños, no para ellos?, le preguntaba al padre con gesto de no comprender nada.

Tras las explicaciones del niño, el padre miró al muchacho y rindiéndose ante sus razonamientos le dijo:

- Hijo mío, tienes razón, la Navidad realmente es un asco.





20 de diciembre de 2006

Caperucita ¿feroz?

Algunos mal pensantes apuntan que en este cuento los sucesos no ocurrieron como tal y como se han narrado. Los amantes de la conspiración aseguran que el gran lobo feroz no se lanzó al río huyendo agónico del aliento del noble cazador. Que su final fue fruto de la traición y la amargura, que las piedras de su vientre que lo hundieron fueron las que ocasiona el desamor.

Relatan que una caperucita libre y feroz usaba eficazmente la coacción para mantener domesticado a la salvaje fiera. Incluso hay quién asevera que fue ella la que le tendió la mano cuando el lobo quiso aplicar el instinto natural de huir de los humanos. Se dice que viajaron juntos a muchos lugares y que su triste celda era una gran casa con muchas ventanas sin rejas.

Muerto el lobo y libre de su cautiverio nos cuenta sonriente los escabrosos pormenores del maltrato y la opresión que practicaba la voraz alimaña y que nunca le fue concedida la más mínima ocasión de intentar escapar.

En esta versión de la fábula sin abuelitas ni cazadores ¿Cuánto hay de cierto y cuánto de burdas mentiras?...¿Son las dudas tan razonables como para que esta historia sea descabelladamente inquietante?...¿O es simple sensacionalismo?

La sabiduría popular indica que no es oro todo lo que reluce y aunque probablemente nunca se conozca toda la verdad…¿Cuál de los personajes creen ustedes que es en realidad el lobo feroz de este cuento?

18 de diciembre de 2006

“El Obispo” principal sospechoso

En el cotidiano deambular por esta santa blogosfera nos vamos encontrando con blogs de todo tipo y condición. Algunos autores nos hacen reír, otros nos adentran en la actualidad desde su punto de vista crítico, hay quien nos enseña lo último en tecnología e Internet pero la gran mayoría de las bitácoras son de carácter personal en la muchos suplen esa necesidad de tener algo que decir y poseer un espacio en el que poder contarlo. En esta categoría nos encontramos a gente de todo tipo y en innumerables ocasiones se establecen lazos de afecto y, porque no decirlo, amistad.

¿Qué pensarían si se enterarán qué aquel tipo tan simpático con el que cruzan comentarios en sus respectivos blogs es un asesino en serie?


Tom Stephens de 37 años es el principal sospecho del asesinato de cinco prostitutas en la ciudad inglesa de Ipswich. El presunto autor de los crímenes usaba en su blog el sobrenombre de The bishop (El obispo) en su espacio de myspace, del que no se ha facilitado la dirección electrónica. De su página se han obtenido las fotografías que se han difundido por los medios de comunicación del supuesto asesino en serie. Dichas fotografías nos muestran un tipo aparentemente agradable y que según cuentan las noticias está divorciado y usa este vehículo para mostrar a la gente algo de sí mismo. Tras el interrogatorio ha confesado que conocía a todas las chicas asesinadas y sus vecinos afirman que se comportaba de modo extraño.

¿Somos de fiar la gente que nos movemos por la blogosfera?... Según algunos yo me comporto de forma extraña ¿Podré confiar en el raro de cuatropelos?...¿Vale todo a fin de aumentar el número de visitas? ¿Podrá “El Obispo” contestar a los comentarios de sus lectores desde la cárcel?...

Dejando de lado las necedades de mal gusto, al menos hoy muchas mujeres de Ipswich, condado de Suffolk (UK) podrán salir tranquilas a la calle sin el temor de pensar que uno de sus clientes es el que la va a matar esta noche.

13 de diciembre de 2006

Historias del grano de arena # 7. Fashion victims

La conducta humana es a veces sumamente insólita. Si lo analizamos de forma objetiva el hecho de utilizar determinado tipo de vestimenta según requiera la ocasión se podría considerar un comportamiento bastante abstracto, ello por no decir en cierto modo absurdo.
En teoría la ropa se concibió como un elemento puramente funcional, básicamente para protegernos del frío; pero es una constante desde los albores de la civilización la costumbre de adornarnos y embellecernos según los criterios estéticos de cada época y cada cultura. Poseemos indumentarias para hacer deporte o estar cómodos, atavíos para usos cotidianos, uniformes que determinen la pertenencia a un colectivo o empresa e incluso prendas especialmente diseñadas para dormir, porque debemos ir elegantes hasta en el lecho y si es acorde con las últimas tendencias aún mejor.
En la cúspide de nuestro afán por engalanarnos nos enfrentamos a grandes retos, acontecimientos en los que nuestra estética habitual es inapropiada. Actos en los que los presentes debemos seguir unos cánones estéticos determinados por una esencia que va más allá de todas las modas, algo denominado etiqueta. En esta categoría el máximo exponente, el evento de los eventos, son las bodas.
En las bodas no solo debemos cuidar al detalle nuestro vestuario, sino que es fundamental un peinado apropiado y en el caso de las mujeres un maquillaje acorde con la solemnidad del acto. En el supuesto de un personaje ficticio, como es mi caso, el hecho de ser invitado a un enlace puede suponer un grave problema. En primer lugar qué atuendo ponerme, dado que siempre voy desnudo, y en segundo lugar, pero no menos espinoso, qué hacer con el peinado, dado que solo tengo cuatro pelos.
Pues en esa tesitura me vi envuelto en cierta ocasión, la invitación a una boda, un boleto premiado para más de un dolor de cabeza. Porque no crean que es fácil encontrar una indumentaria que convine con alguien más bien cabezón y de color azul, pero al final fue el menor de los problemas. Aunque me decanté en un principio por un insigne traje negro la señora de la tienda me recomendó todo lo contrario. Decidimos que mejor el blanco puesto que, según ella, acentuaba el color de mis ojos y me hacía resultar más aparente dado que soy un tanto delgaducho. Una corbata rosa completaba el conjunto por aquello de dar un toque informal.
El asunto del traje estaba resuelto, ahora quedaba el cabello, un tema peliagudo. Afortunadamente una amiga mía es propietaria de una peluquería y hacia allí me dirigí.

- ¿Qué hacemos con estos cuatro pelos, ídem?, me preguntó un poco apurada.
- Pues no sé si es apropiado, pero había pensado en un recogido, le dije con ciertas dudas.
- ¿Un recogido?...bueno, veremos lo que podemos hacer, me contestó resignada y comenzó con la tarea.

La peluquera estaba haciendo todos los malabares capilares que sabía para poder sacar algo en claro cuando sentí un ligero tirón.

- ¡Ay cuatropelos!, que sin querer te he arrancado uno, me exclamó angustiada.
- ¡Rayos y centellas! ¿Cómo ha podido ocurrir?, le grité en un arrebato. Ella me miraba avergonzada.
- No te preocupes mujer, demasiado. Es muy complicado trabajar con estos pelos, le dije sin darle mayor importancia al asunto, en el fondo ella no tenía la culpa de que yo tuviera cuatro pelos.
- Bueno, ¿y ahora que hacemos con estos tres cabellos?, me preguntó suspirando.
- Podrías hacerme una trenza, la ocurrencia me pareció brillante.
- Podemos intentarlo, comenzó decidida con la tarea.

Con cara de concentración y una paciencia infinita, incluso bizqueaba, cogía los pelos con la punta de los dedos y los trenzaba con cuidado. Casi había terminado cuando de nuevo me arrancó otro pelo sin querer.

- ¡Hala!, otro pelo, me dijo en voz baja por si me enfadada.
- Ya me he dado cuenta, le manifesté sin alterarme, ya crecerá, que le vamos a hacer.
- ¿Y ahora qué? Solo te quedan dos pelos.
- Hazme dos colas, le contesté con seguridad.

Y se puso manos a la obra, pero en esta ocasión a las primeras de cambio se quedó con otro pelo entre sus manos.

- Cuatropelos, ¿Qué hacemos?, su cara era de circunstancia.
- Hmmm, no te preocupes, iré a la boda con el pelo suelto. Le di las gracias y me marché resignado pero feliz.

Me presenté en la boda perfectamente trajeado y perfumado, con mi “pelo” limpio y recién peinado, pero para mi sorpresa resultó ser una boda por el rito Zulú, porque si no lo sabían es de lo más “cool”. Todos iban casi desnudos con taparrabos de leopardo y sombreros con plumas. Cuando algún invitado me veía, se paraba a mirarme y parecía pensar…ya está el típico impresentable que le gusta llamar la atención…me pase toda la celebración disimulando que no me daba cuenta.

Aquella tarde me confirmó lo subjetivo que es ir bien vestido. Después de todos los esfuerzos que había realizado por ir de acuerdo con los cánones establecidos, incluyendo las bajas de los tres pelos caídos en combate, al final el resultado fue que no iba del modo apropiado y criticado por ir excesivamente distinguido; ciertamente resulto ser una revelación bastante extravagante e inquietante, un error por presentarme correctamente vestido.
Si quieren que les diga la verdad, no me importó lo más mínimo. Al mirarme al espejo veía que con el traje blanco y el “pelo” al viento me percibía muy elegante y favorecido que en el fondo es lo más importante, sentirnos bien sin vernos obligados a ser borregos al amparo de las dictaduras estéticas. Y es que el que no se consuela es porque no quiere.

10 de diciembre de 2006

¿Divino tesoro?

Érase una vez un niño ciego que un buen día al despertar se dio cuenta que podía ver. Entre la penumbra apenas podía distinguir los muebles de su habitación, pero algo desconocido para él se escurría entre las cortinas. Las descorrió tan rápidamente que el inmenso torrente de luz de la mañana le hizo dar un salto hacía atrás. Le resultó paradójico que el sol pudiera brillar tanto como para volverlo a cegar momentáneamente.
A los pocos segundos ya se había recuperado del súbito encontronazo lumínico y a su izquierda pudo contemplar como su hermano pequeño dormía en la cama que se ubicaba junto a la suya. En su universo nebuloso imaginaba la habitación más grande y espaciosa.
Se quedó un buen rato mirando la placidez que desprendía el bebé al dormir. Transmitía una paz que lo llenó de gozo, oía todas las noches su respiración, pero el semblante del niño era la expresión de la tranquilidad, el niño representaba algo parecido a la felicidad.
A continuación fue a la habitación de sus padres y allí pudo comprobar que su madre era tan bella como siempre había pensado, acarició su pelo con ternura y le dio un dulce beso. Su padre le confirmó por qué nunca le obedecían en sus intentos por imponer disciplina. Aunque nunca pudo verlo, su aspecto afable revelaba el motivo de sus infructuosas tentativas de imponer su criterio; cuando se enfada nadie lo tomaba en serio y al final acababan todos riendo.
La inquietud por la nueva situación lo llevo a la sala de estar. Durante un rato lo estuvo mirando todo y sin poder evitarlo terminó por encender el televisor. Necesitaba comprobar como eran esos dibujos animados que durante tantas horas sólo había escuchado concienzudamente.
Buscando a los héroes de sus series favoritas solo podía encontrar noticieros, en ellos vio sobrecogido una ciudad en un país de África en la que cientos de niños morían diariamente por culpa de las enfermedades y la falta de comida. Aterrado cambio de canal y vio como las bombas habían matado a decenas de personas en una guerra de un país que ni siquiera sabía que existía; mostraban imágenes de cadáveres mutilados y ríos de sangre calle abajo. Con lágrimas en los ojos contempló impotente como un huracán arrasaba comarcas enteras, matando a miles y dejando a tantas familias sin nada, perdiendo sus hogares y toda forma de subsistencia. Los medios de comunicación lo achacaban al cambio climático, estábamos destruyendo el planeta y no hacíamos nada por impedirlo.


Ya no podía soportarlo más y corrió a su habitación. Tumbado en la cama estuvo llorando sin cesar hasta que se durmió agotado.

- ¿Qué te ocurre cariño?, oyó la voz tranquilizadora de su madre.

Se incorporó y se dio cuenta que ya no podía ver, que todo había sido un sueño.

- Te he oído llorar amor, ¿acaso has tenido una pesadilla?, le preguntó su madre con cariño.

El niño ciego le contó a su madre entre sollozos lo que había soñado. Le narró lo de los niños enfermos con todo lujo de detalles. Le intentó explicar lo que había sentido al ver la sangre de los muertos que provocaba un ataque con misiles y con gestos intentó hacerla comprender como el viento y el agua hacía añicos las humildes casas de madera de una localidad costera caribeña.

- Siento mucho que hayas tenido esa pesadilla cariño, le dijo su madre melancólicamente.
- Pero, ¿es real lo que he soñado?, ¿es el mundo así de terrible?, le suplicó una respuesta.
- Si hijo, el mundo es así de aterrador, le contestó acariciándole la mejilla con ternura.
- Pues…yo si que lo lamento por vosotros, dijo el niño apesadumbrado.
- ¿Por qué amor?, le preguntó su madre.
- Porque yo ahora volveré a dormir y cuando despierte no recordaré este sueño tan sombrío. Al despertar los pobres volverán a ser personas que no tienen dinero para comprar las zapatillas deportivas de última moda o ese video juego que tanto anuncian por la tele. Las guerras volverán a ser batallas con espadas de madera en la que el ganador conquista una bandera situada en una colina, y la contaminación será unos señores gordos que fuman puros como en las tiras cómicas que me describe papá. El mundo volverá a ser como siempre me lo he imaginado, oscuro pero amable.

Su madre no pudo reprimir las lágrimas y entre sollozos le dio en la frente un dulce beso mientras lo abrazaba con fuerza.

- No te preocupes por mí mamá. Yo si que me preocupo por vosotros por poseer todo el tiempo del don que a mí me ha sido concedido por un instante. Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y, sinceramente, ahora me alegro de no poseer el sentido de la vista. Seguiré disfrutando de la música y del tacto de tu piel, mamá. Del dulce olor de mí pequeño hermanito y del maravilloso olor de tus galletas de chocolate, pero no echaré de menos poder ver.
- Lo lamento hijo.
- Yo si que lo siento mamá.


30 de noviembre de 2006

Historias del grano de arena # 6. Fender Stratocaster

La adquisición de pecados de saldo lleva consigo en la mayoría de los casos un asesoramiento insuficiente y la omisión de una información tan vital como una advertencia tácita como es el significar que para el aprovechamiento adecuado de ciertas “faltas” hay estar dotado de facultades muy concretas. En consecuencia, la ira deberá ir acompañada de una fuerza física específica o un amplio conocimiento a nivel de defensa personal, así como con la gula es aconsejable no tener una especial predisposición a padecer dolencias cardiovasculares a consecuencia de los altos niveles de colesterol a los que nos podemos ver expuestos a causa de este hábito, tan perjudicial en ocasiones, pero tan placentero como es comer bien y en grandes cantidades.

En ocasiones un bar es un buen lugar para el análisis de la práctica de uno de estos pecados sin la posesión de las habilidades adecuadas y de eso precisamente trata la siguiente narración.

El Ingenioso Hidalgo Don Mendigo de la Costa

Un día como otro cualquiera me encaminé a disfrutar de un reparador café a media mañana en una cafetería a la que suelo acudir frecuentemente. Al entrar me pude percatar que solo había dos clientes, y es que a partir de cierta hora la mayoría de los bares disfrutan de una apacible calma después de la tempestad; un periodo de asueto tras la avalancha de trabajadores de la zona que acuden a desayunar todos al mismo tiempo.

Éstos estaban acomodados en la barra y como no me parecía apropiado ocupar una mesa para cuatro cuando iba a tomarme un simple café me encaminé a acomodarme en la citada barra siguiendo la norma no escrita de dejar, si es posible, al menos un asiento vacío con respecto a la persona más cercana.

Uno de ellos era un cliente habitual del negocio, el típico señor de mediana edad jubilado anticipadamente que se tomaba su aperitivo previo a la comida, tras su rutinario paseo mañanero y un reloj biológico que le impedía dormir más allá de las siete de la mañana, hora a la que se despertaba religiosamente cuando trabajaba, resultó que después de treinta años era una práctica imposible de modificar. El otro era un hombre de unos treinta años que por su apariencia, traje azul oscuro de firma más o menos reconocida y teléfono móvil de última generación, se suponía ejecutivo de alguna gran empresa que realizaba algún tipo de gestión por aquel lugar.

Tras los buenos días de rigor y sin dejar la típica discusión futbolística que mantenía con los dos clientes, el camarero y dueño del bar me sirvió la consumición mientras me preguntaba cual era mi opinión sobre si fue en posición de fuera de juego uno de los goles del partido del día anterior. El buen hombre buscaba un aliado puesto que él opinaba que sí mientras los otros dos señores mantenían que no fue en fuera de juego. Como no me apetecía entrar en polémicas absurdas le contesté que no había visto el encuentro y de ese modo me desmarcaba de la discusión. Seguían enfrascados en la disputa cuando de repente se oyó una tímida voz con acento anglosajón:

- ¿Podría tocar?

Detenido en la puerta del local, un mendigo guitarra eléctrica en mano le preguntaba al dueño del bar si podía tocar dicha guitarra con la intención de conseguir alguna limosna; éste le invitó delicadamente a que no lo hiciera aduciendo que no merecía la pena, que solo había tres clientes y que no era necesario el esfuerzo, pero que si quería, le invitaba desayunar. Por su aspecto parecía el viejo hippie errante que se busca la vida en lugares eminentemente turísticos y generalmente costeros para conseguir los medios económicos necesarios para seguir viajando de ciudad en ciudad. Por sus ropas ajadas parecía que lo llevara haciendo muchos años.

Una aparente vergüenza hizo que el hippie en un principio declinara la invitación, pero la insistencia sincera del dueño del bar consiguió que éste aceptara. Como portaba una mochila de considerables dimensiones y la mencionada guitarra eléctrica, educadamente solicitó acomodarse en una de las mesas considerando que en la barra esos bultos podrían estorbar al resto de clientes, a lo que el dueño no puso ninguna objeción. El hombre parecía buena persona, un rictus bobalicón producido seguramente por los excesos le otorgaba un aspecto de indefensión que incitaba a la compasión. Si le añadimos las evidentes dificultades con el idioma que evidenciaba cuando se le preguntaba algo y el hecho de no dejar de hacer reverencias para agradecer la invitación, consiguió que nos cayera simpático a todos los presentes, al menos en apariencia. Ya con el bocadillo y un humeante café en la mesa, el mendigo se levantó y se dirigió al baño no si antes solicitar un permiso que por supuesto le fue concedido.

- Este va a drogarse, advirtió al dueño del bar el cliente más mayor.
- ¿Por qué iba a drogarse, hombre?, tendrá que evacuar la criatura, a saber desde cuando no puede usar un inodoro, le replicó en tono más bien jocoso.
- Pues tu veras lo que haces, se dijo el cliente en tono de advertencia.

El hippie Llevaba un par minutos en el baño cuando de repente el cliente más joven mirando fijamente la guitarra ladea la cabeza hacia la izquierda, después hacia la derecha y exclama:

- ¡Eso es una Fender Stratocaster de 1965!, a ver, si señor, es una Fender Stratocaster del 65. ¡Es increíble!
- ¿Y qué es eso?, preguntó el dueño del bar.
- Es una guitarra mítica, espera un momento, tiene las cuerdas montadas al revés, es una guitarra de zurdo y aunque esté casi borrado tiene un autógrafo, ¡
Jimi Hendrix! ¡Es un autografo de Jimi Hendrix! ¡Vaya reliquia tiene el hippie!
- ¿Y vale mucho?, le picaba la curiosidad al dueño.
- Por una como esta pagaron hace poco
150.000 € en una subasta.
- ¡Caramba!, exclamamos todos.
- Lo que es la vida, el tipo lleva encima una fortuna y mira como vive, dijo el camarero sin comprenderlo.
- Es que si yo tuviera una como estas, creo que tampoco la vendería oiga, contestó el cliente trajeado.
- ¿Está usted seguro de lo que dice? Preguntó el hombre más mayor.
- Y tan seguro, soy un autentico fanático de la música, de hecho me dedico a ello, pero no tengo el dinero necesario para hacerme con una como esa.
- Porque no sabes…, le faltó decirle tonto al muchacho, verás ahora.


En ese momento salía el hippie del baño y el bar quedó en silencio. Volvió a la mesa y continuó comiendo. Con un gran sorbo de café dio por finalizado el desayuno y empezó a recoger los bártulos. Agradeciendo de nuevo el gesto que habían tenido con él de proporcionarle un bocado gratis se dirigió hacía la puerta con ánimo de abandonar el local, pero antes de que pudiera salir del bar el cliente mayor lo detuvo:

- Mira, tengo una hija que quiere aprender a tocar la guitarra y como no me quiero gastar el dinero en una guitarra nueva te compro la tuya.
- No, no, sino no tener para ganar euros, le dijo el mendigo con dificultad.
- Que sí hombre, mira, te doy 300 €.
- No por favor no poder aceptar dinero por guitarra, tengo mucho amor a ella, volvió a indicarle que no tenía interés en venderla.
- Escucha, te doy 500 €, ya no es solo por la guitarra, sé que vale menos, pero quiero ayudarte.
- No, por favor.
- 1.000 € y es mi última oferta.

Para alguien que vive en la miseria mil euros ya empezaba a ser un capital muy jugoso. Con esa cantidad podría comprarse otra guitarra y aún quedarle bastante dinero para poder comer durante al menos tres meses. Se lo estuvo pensando alrededor de un minuto.

- Trato hecho, le dijo el mendigo aceptando la oferta.
- Pues espera un momento que voy al banco a sacar el dinero. Como comprenderás no suelo ir habitualmente por la calle con 1.000 € en el bolsillo, le instó el señor a que aguardara.
- No problema, asintió el hippie.

El hombre salía a toda prisa del local con el propósito de rubricar la transacción lo más raudamente posible cuando al pasar frente a mí me guiñó un ojo con aires de haber conseguido embaucar al mendigo. Era deleznable expresión de un triunfo indigno por estar a un paso de hacerse con la guitarra de los 150.000 €

Daba lástima ver como miraba el hippie a la guitarra en su despedida, la acariciaba suavemente mientras parecía pedirle perdón por deshacerse de ella. En su idioma natal le daba las gracias por los servicios prestados durante los últimos años y casi no podía reprimir las lágrimas. Cuando llegó el comprador se secó las lágrimas y con gesto firme le hizo entrega de su adquisición; no en vano eran 1.000 € y nadie necesitaba ese dinero como él. El señor le entregó el importe convenido y sellaron la venta con un apretón de manos. El comprador volvió a sentarse en su taburete apoyando la guitarra en la barra mientras el mendigo contaba el dinero con avidez. Observaba apesadumbrado el regocijo con que examinaba el mendigo los billetes. Estaba indignado por haber sido testigo de como había sido engañado un pobre hombre por un tipo sin escrúpulos.

Cuando estaba resuelto a intervenir el mendigo me miró sin abandonar el cálculo, y para mi sorpresa por unos momentos había desaparecido esa expresión cándida; esbozando una sonrisa pícara me insinuó que no tenía que preocuparme y se marchó.

El señor maduro se jactaba ante los demás de su adquisición, con sus comentarios de carácter condescendiente nos otorgaba la condición de pánfilos a los demás por no saber aprovechar esa oportunidad. Siempre cree el ladrón que todos son de su condición y piensan que el que no la hace es porque no sabe y no porque no quiere. Cansado de escuchar como se vanagloriaba me marché un poco ofuscado.

Al día siguiente volví como todas las mañanas a hacer una reglamentaría pausa en la labor, y aunque era más temprano que cuando bajé en la jornada anterior, el señor que había comprado la guitarra estaba allí sentado junto al instrumento en la barra del bar. La cara de pocos amigos inducía a pensar que el negocio no había sido tan fructífero como él pensaba. Según contaba, tras cargar casi todo el día con ella a cuestas, llevó la guitarra a un amigo tasador que tenía contactos en el mundillo de las subastas de antigüedades. Tras un breve análisis dicho amigo le preguntó con extrañeza el motivo de su interés en un instrumento viejo que no valía más de 60 €. Casi se desmaya de la impresión. Me resultó casi imposible contener la sonrisa escuchando al caballero lamentar, dándoselas de pobre inocente, el haber sido víctima de una vil estafa; por lo visto llevaba buscando al hippie por la ciudad desde el día anterior y aún no se daba cuenta que el cliente del traje caro era el cómplice del mendigo.

Que la avaricia rompe el saco es un dicho popular tan sabio como viejo y en esta ocasión el burlador había sido burlado. Dicen que el ladrón que roba a otro ladrón tiene cien años de perdón y el hecho de usar por parte de los timadores como vehículo el ansia de sus presas de beneficiarse a costa del desfavorecido, consiguen que este tipo de estafa albergue cierto grado de nobleza.
El timado optó por no denunciar, la evidencia de ser víctima cuando su intención era la de ser verdugo le hizo declinar esa opción y aunque ya ha pasado el tiempo algún que otro conocido le pregunta en tono jocoso por “su” guitarra con el consiguiente enfado de éste.

Podemos percatarnos que una cualidad fundamental para la práctica de un pecado tan especializado como la codicia es la inteligencia. Una carencia significativa de ésta y una acusada arrogancia fueron los factores del fracaso de éste avaricioso sujeto. Por cierto, si alguna vez os cruzáis con un hippie ataviado con una vieja Fender preguntadle que hizo con los 1.000 € de la guitarra de Jimi Hendrix, seguramente en esta ocasión él os invitará a desayunar y os contará esta historia, pero tengan cuidado, no se crean ni una palabra de lo que les diga.

23 de noviembre de 2006

El Proyecto Meteoro

En la actualidad ya nadie cuestiona la capacidad de los medios de comunicación como instrumento a la hora de condicionar las decisiones de las masas. De todos es sabido que el dominio de la prensa, es el mejor vehículo para manipular la información o desviar la atención del vulgo hacía otras cuestiones menos importantes -las famosas cortinas de humo-. Los medios son determinantes a la hora encauzar la facultad de decisión de las personas en asuntos sociales de especial relevancia y más significativamente en cuestiones particularmente relacionadas con la política. Quién controla el cuarto poder, controla al pueblo.

¿Pero que ocurre si se utilizan estos medios de comunicación para controlar la voluntad de las personas y apoderarse de sus mentes?

Con un espíritu en sus inicios primordialmente cultural e informativo, Televisión Española realizó en 1956 su primera emisión. En su nacimiento la programación consistía básicamente en noticieros, obras de teatro y retransmisiones deportivas. Pero los dirigentes de la época se dieron cuenta de la capacidad de manipulación que ofrecía la televisión con la aparición en 1966 de un programa infantil llamado los
Chiripitifláuticos.

Observaron que los niños quedaban absortos delante del televisor; permanecían quietos y en silencio mientras duraba programa y en 1976 se hizo aún más patente con el estreno de la primera serie de animación japonesa que se pudo ver en España,
Speed Racer, más conocida como Meteoro.


Comprobaron el poder hipnótico de los dibujos animados provenientes de Japón y teniendo en cuenta el detalle que tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial este país resurgió en base a su política económica, destacando especialmente por su tenacidad en el trabajo y su habilidad en materias tecnológicas, hizo pensar a los científicos españoles en la posibilidad de una relación entre los citados dibujos animados y los frutos conseguidos por está nación en lo que parecía uno de los logros financieros más destacados del siglo XX.

Si le añadimos el hecho que España era un país estancado económicamente y que los mandatarios sentían que políticamente la nación se les escapaba de las manos tras la muerte de Franco, decidieron poner en marcha el más ambiciosos y oscuro experimento científico que se haya realizado jamás, El Proyecto Meteoro.

Con unas canciones de cabecera extremadamente pegadizas y una trama ligera, se aprovecharon de la ventaja que les proporcionaba existencia de un solo canal de televisión para introducirnos en el mundo de la excesivamente endulzada
Heidi y el heroico Mazinger Z. Éstos mantenían a los niños frente al televisor sin darse cuenta que estaban a merced de unos adultos que, en base al chantaje y a la extorsión, lograban que éstos hicieran todo lo que les pidieran justificándose en un bien por su educación.

Fueron llegando otras series como
Wickie el vikingo o la abeja Maya que facilitaron la dominación total sobre las nuevas generaciones. Unos incipientes animadores españoles nos revelaron con D’Artacan y los tres Mosqueperros y La Vuelta al Mundo de Willy Fog las adaptaciones literarias más “animales” y desde Francia se importaron Érase una vez el hombre y Ulises 31. Todas estas series de animación se realizaban en mayor o menor medida bajo supervisión nipona y puede llevarnos a sospechar de su implicación en el experimento. Estos malévolos científicos incluso hicieron sus pinitos en este campo con distintas variantes infantiles de producción propia para el control mental.

Con la aparición de nuevos canales de televisión y una mayor diversidad en la programación, el Proyecto Meteoro fue deteriorándose hasta ser cancelado a principios de los noventa y destruida toda la información recopilada durante el tiempo que permaneció activo; por este motivo no se conservan pruebas fehacientes de la existencia de tal experimento.

Cuando una cadena hace una reposición de alguna de estas series, como por ejemplo se ha hecho recientemente con la
Batalla de los Planetas (aka El Comando G), se puede comprobar el poder hipnótico de estos dibujos animados. Los niños abandonan lo que estén haciendo para permanecer embelesados delante del aparato; no responden al preguntarles y al insistirles contestan con monosílabos. Transcurridos unos minutos y bajo la amenaza de apagar el televisor se puede conseguir que ordenen su habitación e incluso hacerles prometer que van a mejorar su comportamiento y que van a ir a la cama cuando se lo ordenemos. ¿Se esconden mensajes ocultos en las canciones?¿Un código secreto de colores? ¿Dónde reside el misterio de las series de animación de los 70 y 80?

Observen con atención siguientes las imágenes y sigan las instrucciones que se muestran a continuación…


Cuando cuente tres la toda la información que se les ha revelado será una absoluta mentira y se borrará de su memoria.

UNDOSTRES…este artículo ya no existe y no ha existido nunca, solo en su imaginación.

21 de noviembre de 2006

Dolor y desesperación



¿Merece un pedazo de tierra tanto dolor?...

Es la imagen del horror de la guerra. Un hombre que ha perdido a su hijo, su mujer y su suegra y no existe consuelo que le haga comprender por qué. La desesperación de un hombre que sin dudarlo daría su vida por la de sus seres queridos. Que le expliquen ahora a Abu Salem lo que es un daño colateral porque yo no lo entiendo.

17 de noviembre de 2006

El gran enemigo

Los seres humanos poseemos de una especial disposición a sucumbir a cualquiera de las múltiples sustancias que producen adicción. Nos sometemos con facilidad a la destreza que poseen ciertos compuestos a la hora de engancharnos y hacer de nuestra vida una constante dependencia a ellos, en ocasiones, hasta el fin de nuestros días.

Por ejemplo, no conozco a ninguna persona que no sea adicta al aire. El aire es un compuesto formado en un 78% por nitrógeno, un 21% de oxígeno y en cuantías variables vapor de agua, ozono, dióxido de carbono, hidrógeno y algunos gases nobles. No sé de nadie que no tenga la necesidad de respirar regularmente con gran riesgo de morir en caso de dejar de hacerlo; y si no hagan conmigo este sencillo experimento. Dejen de respirar por un momento, notarán que pasados unos segundos empiezan a notar el síndrome de abstinencia y al cabo de un rato les será imposible reprimir realizar una profunda inhalación de aire para compensar esa deficiencia momentánea. Según los expertos, el aire es el elemento más adictivo que existe, tanto que no dejamos de consumirlo ni siquiera al dormir. Es tal la asimilación del oxígeno en nuestro organismo que su ausencia puede provocar la ya mencionada muerte e incluso algo peor.

Otro compuesto del que somos altamente dependientes es el agua, ya sea en su versión clásica, incolora, insabora e inodora, o bien con aditivos, leche, zumos e incluso en refrescos; los fabricantes en las etiquetas incluyen el agua entre sus ingredientes o al menos eso es lo que ellos dicen. El agua se compone de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, y al igual que el aire, pero en menor medida, eliminar su ingesta provoca a corto plazo consecuencias fatales.

¿Han observado que ambas sustancias contienen oxigeno?

La comida, la otra gran adicción

Analizando objetivamente lo expuesto se llega a la conclusión que el problema se haya en éste. No es la nicotina o la cafeína, por poner un ejemplo, lo que producen esta sumisión. Dado que en esencia, ya sea por su composición -véase que los alimentos, el alcohol o el café contienen agua- o por su forma de absorción -con el tabaco y el cannabis el procedimiento de ingestión depende del oxigeno para que se produzca su combustión y posterior consumo-, todos los elementos propensos a causar una adicción dependen en gran medida este elemento.

De este modo insto a los científicos a que pongan todo su conocimiento al servicio de un mundo sin dependencias ni adicciones, un mundo en el que el ciudadano sea libre para elegir y pueda gritar…¡Ya no necesito el O2!

Aunque creo que ya se han puesto manos a la obra y se emiten gases tóxicos y CO2 a la atmósfera más allá de los niveles aceptables. Pensándolo mejor, me parece que como no tengo fuerza de voluntad me va a costar mucho dejarlo, como suelen decir los toxicómanos respecto a la legalización de las drogas, podre soportar seguir consumiendo oxígeno, eso sí, fresco y sin adulterar.

15 de noviembre de 2006

El centro del mundo

Si nuestra curiosidad nos llevara a averiguar el lugar donde se ubica del centro del mundo un geógrafo nos contestaría que sin lugar a dudas se haya en el Mar Atlántico, allá donde se cortan el ecuador y el meridiano de Greenwich; concretamente en el Golfo de Guinea muy cerca de la República democrática de São Tomé e Príncipe en la costa oeste africana. En cambio, un economista nos diría que se haya en New York, Tokio, Londres, Hong Kong o cualquiera de los grandes centros de negocio de la Tierra. Para un religioso el centro del mundo estaría en Jerusalén, si es católico, o en La Meca si es musulmán. Quizá algún místico nos dirá que el centro del mundo reside en uno mismo junto con todos los razonamientos espirituales que ello conlleva. Para un humilde servidor, el centro del mundo se sitúa en el lugar en el que resido.

En el sitio en el que vivo, la mayoría pertenecemos al núcleo de población más numeroso que habita en los países más o menos desarrollados, la clase media. Esa clase media en la que el final de mes comienza el día diez y a la que la mayoría de los problemas se los resuelve la señora tarjeta de crédito. Es esa franja de los considerados “normales”, económicamente hablando, y a los que van dirigidos la mayoría de los spot publicitarios. Pero cuando salgo a la calle tengo la posibilidad de caminar en dos direcciones, si me dirijo hacia la derecha en pocos metros me adentro en el maravilloso mundo de la clase media-alta. Bonitos edificios y gentes que visten ropa de marca, viajan coches de gama alta que se renuevan cada pocos años y gastan su dinero en agencias de viajes y boutiques gozando de un nutrido grupo de negocios hosteleros en los que se puede disfrutar de la comida internacional más diversa. Por el contrario, si ando hacia la izquierda, el lugar se torna sombrío, en pocos pasos los edificios son grises, envejecidos por el paso del tiempo y el descuido. Tabernas donde los borrachos de siempre, que con sus típicas divagaciones y discusiones ahogan su adicción alcohólica desde muy temprano junto con otros de su especie. También abundan los salones de juego; el casino de los pobres donde los ludópatas pierden todo su dinero en las máquinas tragaperras y viejos yonquis que se agrupan en la puerta con sus litros de cerveza, se dedican a fanfarronear entre ellos y cuyas esperanzas han quedado reducidas a ver un nuevo amanecer y seguir vivos al día siguiente.

Haciendo un sencillo ejercicio de observación intentando averiguar cual es la causa de tantos contrastes en cien metros cuadrados , se puede comprobar que los niños de ambos bandos casi no se diferencian por su vestimenta, incluso llegan a compartir peinados. Se divierten con los mismos juegos, se expresan del mismo modo malencarado, incluso participan de las mismas ilusiones y expectativas de convertirse en astronautas, famosos deportistas o bomberos. Pero con el paso del tiempo la apatía y la perspectiva de un destino incierto se apoderan del pobre; los ves acercarse sin remedio a la marginación y a la delincuencia, mientras que el rico se abre paso y va en busca de su esplendoroso futuro. ¿Es acaso la pobreza una dolencia hereditaria o se adquiere por contagio?

Por suerte o por desgracia mi centro del mundo es donde confluye el éxito de los desfavorecidos y el fracaso del adinerado, el ejemplo para sus congéneres y la decepción del que no llego a ser como papa. Es el punto en el que todos compartimos los mismos problemas e ilusiones; en este lugar el rico y el pobre son amigos y vecinos; no se juzgan por su condición o procedencia y las apariencias ya no importan. En mi centro del mundo nos tratamos como iguales en las desdichas y en las alegrías y tenemos la inmensa suerte de poder comportarnos como lo que somos, personas únicas y especiales.

13 de noviembre de 2006

Músicas heterodoxas: Primus

¿Les suena esto?


Efectivamente es la cabecera de la serie de animación South Park y esa canción tan particular que aparece en ella es interpretada por Les Claypool, miembro de la banda californiana Primus.

De este grupo formado a mediados de los ochenta se puede decir que son los reyes del desafino más afinado de la cultura underground de los últimos veinte años. A Primus se le odia o se le ama pero su sonido no deja indiferente.


¿Quién decía que el country era aburrido?

Con siete álbumes en su haber posiblemente el más conocido sea Pork Soda, editado en 1993 y con canciones como My name is Mud, supuso el salto al gran público y a las listas de éxitos especializadas.

Después de veinte años y siempre experimentando, es punto de referencia en lo que a vanguardismo musical se refiere.

En la próxima entrega de Músicas heterodoxas: Muse.

Meme-libros

¿Recuerdan el Meme en el que había que contestar a una serie de cuestiones con el título de canciones del grupo musical o cantante que eligiéramos? Pues aceptando la invitación de la gran Gina, Meme-libros. La mecánica es similar al anterior pero con la salvedad que en esta ocasión dichas preguntas se responden con títulos de libros. Y es que niños, hay que leer…

¿eres hombre o mujer?: fantasmas
descríbete: Pregúntale a Alicia
que sienten las personas acerca de ti: El hombre invisible
como describirías tu anterior relación sentimental: It
describe tu relación actual con tu pareja?: El príncipe feliz
¿donde quisieras estar ahora?: La isla del doctor moreau (sin los animalejos, claro)
¿como eres respecto al amor?: El hereje
¿como es tu vida?: Don Quijote de la Mancha
¿que pedirías si solo tuvieras un solo deseo?: De la tierra a la luna
escribe una cita o frase sabia: En busca del tiempo perdido
despídete: Voy a vivir

Como hay bloguer@s que no le gustan estas cosas, le paso el Meme al que le apetezca hacerlo y sin compromiso.

8 de noviembre de 2006

Historias del grano de arena # 5. ¿Por qué no nacimos en 1.992?

En compañía de un buen amigo de mi generación, ya hemos superado ambos los veintidiez, conversábamos en referencia a una entrada de esta bitácora de hace un días. Él me comentaba que le parecía un poco excesiva la afirmación de que el sexo ya no es ningún misterio para los adolescentes, y opinaba que la visión de éstos con respecto al erotismo debía ser más o menos la que teníamos nosotros a su edad.

Por gracia y efecto de un mecanismo neuronal tan curioso como es la asociación de ideas, recordé algo que me aconteció en una ocasión y le narré este esclarecedor documento:



NOTA: Esta historia es verídica y aunque contiene palabras y expresiones malsonantes impropias del autor, se transmite tal y como ocurrió. Se advierte que contiene un lenguaje soez no apropiado para menores; aunque en vista de las circunstancias quién sabe…


El cuento de los niños que ruborizaron al adulto que creía que lo había visto todo

Cuando viajo en autobús urbano me aplico dos normas. La primera es la de no sentarme nunca, por aquello de dejar los asientos libres para aquel que lo necesite más que yo; y la segunda es situarme al final de éste en la medida de lo posible. En una lluviosa tarde-noche de invierno y siguiendo estas dos premisas básicas, subí al bus me dirigí a esa zona al fondo del bus donde está la puerta de salida y las personas esperan para apearse cuando está próxima su parada.

En la parte trasera de estos vehículos, como norma general, los viajeros van sentados en sentido contrario a la marcha, y, en esta ocasión, un chico y una chica, aparentemente pareja, viajaban perfectamente acomodados en estos asientos. Aunque no soy cotilla por naturaleza, a veces es inevitable escuchar conversaciones ajenas, sobre todo a un metro de distancia y en un autobús casi vacío y relativamente silencioso.

Los adolescentes iban hablando de temas veniales, ella que si su amiga Jenny era una cabrona y él que si le iba a partir la boca a aquel compañero de clase que no lo había dejado copiar en un examen, cuando después de un lapso de tiempo de aparente meditación del muchacho, le pregunta a la chica:

- ¿Cuál crees que es tamaño ideal de la polla?

Yo hasta ese momento no prestaba atención a lo que hablaban, pero la cuestión que éste le había planteado a la chavala despertó mi interés. La muchacha tras permanecer pensativa durante unos segundos respondió.

- Así, dijo indicando con los dedos índices de ambas manos aproximadamente unos veinte centímetros.
- Pero ¿eso cuanto es?, insistió el chaval.
- Pues dieciocho centímetros, si, dieciocho centímetros es el tamaño perfecto, aseveró con rotundidad.
- ¿Y por qué dieciocho centímetros?, le cuestionó el chaval.
- Porque a mí me gustan las pollas grandes, pero si lo es demasiado puede hacer daño y a mi me gusta follar cómodamente.

¡Joder con la niña!, pensé yo.

Después de un momento, el chico, supongo que dándose cuenta que no cubría las expectativas, tras lo que parecía una especie de cálculo mental le dice:

- Vamos a ver, el mes que viene cumplo quince, pero todavía me tiene crecer, al menos hasta los veintiún años, yo creo que llego, afirmó. La novia lo miró con gesto de “…si tú lo dices”.

Durante un rato permanecieron callados, mientras, el muchacho jugueteaba cariñosamente con los labios de ella con el dedo índice, cuando de repente la chica se lo introduce entero en la boca con claras connotaciones sexuales, a lo que el novio le vuelve a preguntar:

- ¿Cuánto te cabe?
- ¿Cómo?
- ¿Qué de que tamaño te cabe en la boca?, le concreto la pregunta.
- Como la tuya me caben dos, contestó.
- ¿Dos?
- Si, ¡dos!, le dijo un poco molesta. Como la del “mulo” solo me cabe una, pero como tu polla me entran en la boca dos.

Este humilde servidor que estaba anonadado por la actitud que mostraban con respecto al sexo estos dos adolescentes, sobre todo ella, suponía que el “mulo” era un amigo común, y dado el cariz de la conversación, el apodo no le venía otorgado por su fortaleza física sino más bien era una cuestión de tamaño.

- Pero ¿eso es importante?, preguntó el chico.
- ¿A que te refieres?¿Si prefiero comerme un pollón enorme o comerme a la vez dos cipotes más pequeños?
- No, mujer, me refería mas bien qué como no tengo una polla como las que a ti te gustan…, dejó la pregunta en el aire.
- No te preocupes, no pasa nada, no todo el mundo puede tener un nabo gigante. La muchacha tranquilizó al novio.
- Acuérdate lo que te acabo de contar de los veintiuno, le volvió a recordar el chaval que aún le tenía que crecer.

En ese momento había llegado a mi parada y debía bajarme, dejando a los tortolitos hablando “románticamente”. Yo que pensaba que ya sabía todo lo que tenía que saber acerca del sexo, seguramente si no hubiese llegado a mi destino, la chavala me habría aleccionado sobre un par de cositas referentes al coito anal. Que cosas.

Mi amigo, tras el relato que les acabo de transmitir durante un momento quedo absorto; tras un minuto de razonamiento profundo me puso la mano en el hombro y me dijo apesadumbrado:

- Tío, ¿nosotros por qué no nacimos en el año 1.992?

5 de noviembre de 2006

Infiernos en miniatura

Vuelven a casa en silencio, con la cabeza gacha. Con un tímido saludo van directos a su habitación. Sus madres van a darles su beso amoroso y allí están, sentados en sus camas, callados, mirando al infinito… ¿Qué te ocurre cariño? ¿Te encuentras mal? …no pasa nada, nunca pasa nada.

Hace tan solo unos meses no paraban de alborotar, llegaban gritando y corriendo como una exhalación, se comportaban como niños…¿te has peleado en el colegio?¿te has disgustado con algún amigo?...puedes contármelo, eres mi niño.

Sois unos salvajes, ¿no podéis jugar como personas? ¿por qué no tenéis mas cuidado?...al principio los moratones son accidentes en el patio, pero ya son demasiados, nadie es tan desafortunado.

Antes era un estudiante brillante y tenaz, ahora solo consigue suspensos.

Mi niño está triste, ¿Qué le pasa a mi niño?...ya no ríe, ya no canta, solo permanece inmóvil con la mirada perdida. A mi niño me lo están matando poquito a poco, día a día, clase a clase.

Mi niño se apaga…unos terroristas de doce años lo están sumergiendo en si mismo, en su propio miedo. No quiere salir a la calle, no quiere ir al colegio. Es un prisionero de su propia vida.


Está al orden del día, maltrato, vejaciones y violencia en las aulas. Una imaginaria ley del más fuerte que se aprovecha de los bondadosos y de los cándidos convirtiendo algo tan simple como ir al colegio en un infierno.

Victimas y verdugos infantiles, una eterna pregunta…¿Qué es más trágico, educar a un hijo para convertirse en presa, o por el contrario, instruir a un temible cazador? …

30 de octubre de 2006

Titulitis aguda

Un día cualquiera de un año indeterminado fui a cenar a un restaurante que me habían recomendado por la calidad en la comida, así como por su agradable entorno. Vistiendo un pulcro e impoluto smoking, el maître esperaba a los clientes tras un atril de roble barnizado. Con ese aire insigne y educación exquisita propia del típico mayordomo inglés, lo primero que me llamó la atención fue que al atenderme, tras averiguar si tenía reserva o no, a continuación me preguntó que si era licenciado, diplomado o que si por el contrario no poseía estudios superiores.
Cuatropelos, que es inocente por naturaleza, dijo la verdad, - No, no poseo estudios superiores.
- Pues entonces acompáñame, contestó el maître reduciendo el nivel de exquisitez en el trato.
Atravesamos un precioso salón presidido por una enorme y ostentosa chimenea, donde un nutrido grupo de personas se deleitaba con los más exquisitos manjares en grandes mesas engalanadas y sentados en regios sillones acolchados. Además de una encantadora decoración, para acompañar a los comensales, un cuarteto de cuerda tocando piezas clásicas hacía a la estancia aún más acogedora. A mí me condujo a una habitación totalmente diametral a la que acababa de contemplar. Las mesas eran formica a igual que las sillas y en este caso la decoración brillaba por su ausencia. En una esquina sobre una mesa camilla, una televisión de catorce pulgadas sin sonido emitía una película de Steven Seagal.
- Perdone, debe haber un error, me habían hablado muy bien de este restaurante, sobre todo por lo que acabo de ver en el otro salón. Prefería cenar allí.
- Huy, pues va ser que no. Aquel salón está reservada a gente con estudios, a los que no los poseen les corresponde cenar aquí, me contestó con cara de circunstancia mientras un camarero colocaba en la mesa un mantel de papel.
Tentado en marcharme, pensé que al menos la comida merecería la pena.
- ¿Qué vas a tomar de beber, colega?, me preguntó.
- Veo que ya hay confianza ¿Eh?…colega…¿Qué vino me recomienda?
- Lo lamento, tú solo tienes la posibilidad de pedir cerveza o tintorro con casera, bueno, un refresco también, me contestó con chulería.
A punto de levantarme respiré hondo y me convencí a mí mismo que lo mejor era aguantar el tirón. No iba a ponerme a su altura y decidí que a lo mejor resultaría una experiencia divertida.
- Cerveza, le dije con mala gana…¿Y de comer, me da la carta al menos?
- Tampoco te corresponde carta, para ti hay menú, consomé y filetes empanados con patatas fritas.
Conté hasta diez para no cometer ninguna locura y le dije…- venga, vale, pero al menos me podría haber dado la oportunidad de elegir entre fumadores o no fumadores. Es que esto está muy cargado.
- Mira colega, los incultos fuman todos, ¿no ves que no tenéis la capacidad de daros cuenta que es perjudicial?, me dijo tocándose la sien con el dedo índice con el propósito de intensificar la frase. Los titulados fuman haciendo su elección personal, que para eso pueden.
Y se marchó sin dejarme opción a replicarle.
A la media hora me trajeron la comida. Le pregunté al camarero, que parecía buena persona, el por qué de este trato y el hecho de no poder disfrutar de platos que había visto en el otro comedor. A lo que contestó con suficiencia que era porque yo no disponía del paladar para apreciar esos manjares ni la preparación para el disfrute de un buen vino. Me quedé perplejo.
El consomé estaba frío, las patatas fritas eran congeladas y el filete empanado estaba quemado por fuera y crudo por dentro, además de estar duro como la suela de un zapato. Para colmo y sin mediar palabra, de postre me trajo una copa de coñac.
- Pero tío, ¿Qué haces hombre? Tráeme un café que no me gusta el coñac, ya no pude contenerme.
- Pues eso es lo que hay. Encima que tenemos la benevolencia de traerle una copita. ¿Qué querías güisqui encima? Aquí está la cuenta.
- ¡Doscientos euros!, ¿por un consomé y un filete asqueroso?, vamos hombre.
- Es que este es un restaurante muy exclusivo, me dijo en voz baja.
- Ya, pero lo que yo he comido no los vale, ¿Cuánto le cobráis a los titulados? Le pregunte con tono burlón.
- Pues lo mismo. Para comer no somos todos iguales pero para pagar sí, me contestó con toda la desfachatez del mundo. Así que afloja o llamo a la policía.
Le di mi tarjeta y me dijo que no, los incultos en efectivo, me exigió. Así que tuve que dejarle la documentación y el reloj como fianza y fui al cajero más cercano a sacar dinero para pagarle. Le aboné el suculento importe y me marche triste y taciturno.

Y es que existen sujetos que evalúan a los demás en virtud de sus títulos académicos, y no solo en el ámbito laboral, que es donde en realidad deberían tener vigencia, sino dándole mayor crédito personal y moral al licenciado que al pobre lerdo inculto y sin derecho de opinión que se le supone al operario plebeyo. Esta gente da por supuesto que los no titulados no tienen ninguna inquietud cultural y dan por hecho de la ineptitud para el criterio propio y el razonamiento y al igual que en el instituto, estos se otorgan el papel de populares, incitando sutilmente a los titulados que se acercan a los impopulares a desistir de esta actitud, amenazando con el mismo rechazo que ofrecen al inculto, esta no es tu gente, aléjate o serás tratado como ellos. El momento en que se desprecia la opinión o la compañía de alguien por no poseer estudios superiores se peca de una falta de educación imperdonable, sobre todo si es esa educación de la que tanto alardean.

27 de octubre de 2006

Tribulaciones de la sala de espera

La sala de espera de urgencias de un hospital suele ser un espacio sombrío. En el ambiente se respira el temor y la duda por el destino de alguien cercano que sufre a causa de un accidente o una dolencia repentina. Cuando el infortunio es grave, aguardamos con la esperanza de que el desenlace no sea la tragedia que supone una muerte y que todo quede en mayor o menor medida en un gran susto. Es curioso como la tristeza envuelve la estancia como una densa niebla.

Existe una sala de espera en la que ocurre todo lo contrario, se ingresa con urgencia y con dolores, pero en este caso aunque el miedo y la inquietud es igualmente compartida con las otras salas de espera, aquí la tristeza se reemplaza por el alborozo, una alegría nerviosa que se contagia y cuyo resultado es para muchos la felicidad suprema. Por supuesto estamos hablando de la sala de espera de una maternidad.




Si unimos una calidad de sonido pésima del sistema de megafonía al constante murmullo de varias familias que esperan ser llamados para recibir alguna información sobre la futura mama, a veces se producen situaciones tan absurdas como divertidas. En una ocasión un señor de rasgos orientales esperaba a que lo avisaran en referencia a su mujer ingresada, cuando llaman por primera vez es casi imposible entender el nombre de la persona a la que hacen mención, por lo que cada vez que por los altavoces nombraban a alguien toda la sala se quedaba esperando a que se levantara este hombre dado que había sonado tan mal, que seguramente era el nombre de su señora, que para nuestro punto de vista, en español, debía ser bastante raro. Llego un momento que el pobre señor tuvo que levantarse e ir a esperar a otro lugar, avergonzado por el hecho que en cada llamada unas treinta personas se le quedaban mirando fijamente para ver su reacción.

Ver a los futuros papas vagando con la mirada perdida y yendo de un sitio a otro como maniquís movidos por el personal médico, con un enorme bolso de mano con la ropa del bebe y de la madre para el día que les den de alta, junto con la bolsa de plástico en la viene reflejado el nombre del hospital y en la que se guardan las pertenencias de la pre puérpera, la botella de agua y un montón de documentos que te han dado con otros propios que debemos llevar a mano para entregarlos si la ocasión lo requiere, es una situación que también resulta simpática a la vez que entrañable.

Familiares enfadados porque sus hijos, yernos, cuñados o hermanos, han entrado al paritorio hace dos horas y todavía no ha salido ni siquiera para informar del estado de la embarazada.
Los que tienen la suerte de asistir al parto vistiendo ese horrible uniforme parecido al de los presidiarios de las películas americanas, en la mayoría de los casos encima de la ropa, comprobar que el oficio más bello del mundo es el de matrona o matrón es una experiencia que recomiendo.

Vaya trabajo más gratificante, que te paguen por hacer algo tan asombroso y vocacional como ayudar a traer niños al mundo debe ser increíble. Según cuentan ningún parto es igual, hay algunos que son más bonitos, otros que son más complicados, pero el resultado es el mismo para todos, el maravilloso llanto de un niño recién nacido y una felicidad tan inmensa que abruma.

25 de octubre de 2006

Historias del grano de arena # 4. El puzzle

Tengo un puzzle. No tiene un tamaño definido ni una imagen concreta y desconozco el número de piezas que lo forma. La edad recomendada para poder completarlo va de cero a noventa y ha de ir realizándose las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año.

Lo divertido de este puzzle es que no disponemos de todos los fragmentos. Hay trozos que están de nuestra mano colocarlos correctamente, otros dependen de los que nos rodean e incluso algunos son fruto del mismísimo destino; estos últimos suelen ser los más importantes.

Este tipo de rompecabezas es tan peculiar que muchos de sus pedazos forman también parte de los puzzles de otras personas, interconectándose unos con otros y formando uno de proporciones gigantescas resultado de esta unión. Cuando la gente no comparte sus piezas obtiene como resultado un puzzle aburrido, tan vacío, que tras su consumación los demás terminan borrándolo de su memoria al poco tiempo y en mi opinión no hay nada más triste que el olvido.

El veinte de octubre de dos mil seis recibí una de las piezas más importantes de mi puzzle. Esta es una de esas compartidas, muy compartida, y esperadas, muy esperada. Tras nueve meses de espera por fin la tengo y por supuesto ya está colocada donde merece. Es pequeña, solo pesó tres kilos y setecientos noventa gramos, tan solo cincuenta y dos centímetros de altura, pero ya está aquí con nosotros.

Que sepas que serás tan querido y deseado como tu hermano. Nos encargaremos de cuidarte, y nos esforzaremos en educarte, en señalarte lo que está bien y lo que está mal y que lo que hace grande al hombre es su corazón y no sus posesiones o capacidades. Velaremos por ti e intentaremos marcarte el camino del ser y del existir, solo esperamos que seas una buena persona, esa es nuestra única pretensión. Todo hombre o mujer debe completar su propio rompecabezas, y tú ya has colocado tu primera ficha.

Que seas bienvenido pequeñito.


18 de octubre de 2006

Examen de conciencia

Un señor estaba subido a la baranda de un puente con la firme intención de tirarse a un río, cuando de repente aparece un hombre y se sitúa a escasos dos metros del suicida, a lo que este le insta a que se aleje amenazando con lanzarse si no lo hace.

El viandante extrañado le responde que su única intención es la disfrutar del paisaje y que no tiene intención de intervenir. Cinco minutos estuvieron los dos hombres callados, uno buscando el valor que le impuse a arrojarse y el otro con actitud distraída mirando el horizonte, hasta que el segundo rompió el silencio.

- Perdone, ¿se va a tirar?, sabrá que es muy posible que no se mate, el río lleva bastante caudal y además el agua está muy fría en esta época del año.
- Ya sé que lo más seguro es que no muera al caer, pero si tenemos en cuenta que no sé nadar conseguiré hacerlo.

Durante un lapso de tiempo el suicida hacía ademán de lanzarse mientras era observado por el extraño espectador.

- Perdone que le vuelva a molestar otra vez, interrumpió otra vez el mirón, ¿podría decirme por qué quiere usted suicidarse?, sino es mucho preguntar, vamos.
- ¿Por qué no se mete usted en sus asuntos caballero?, le respondió bruscamente el trastornado señor.
- Es que me gustaría comprender como alguien aparentemente en su sano juicio decide no vivir más.
- Amigo, si a usted le hubiera abandonado su esposa por un tipo más joven, que además es un estafador que la persuadirá para que le preste dinero para el negocio del siglo y que la abandonará una vez que mi mujer haya hipotecado nuestra casa. Si tuviera un hijo que está tirado en la calle por culpa de las drogas y no quiere entrar en razones y una hija anoréxica de la que me han dicho que se prostituye para comprar los últimos modelos de teléfono móvil e ir vestida de acuerdo las últimas tendencias. Y para colmo le hubieran echado del trabajo esta mañana; la política actual del banco aconseja personal joven y preparado, dinamismo dicen ellos. Si su vida fuera tan horrible como la mía, seguro que no le parecería tan descabellado.

Tras un momento de reflexión el misterioso señor se subió a la barandilla junto con el suicida y le dijo:

- Bájese que yo me tiro por usted.
- ¿Cómo dice?¿está usted loco?
- Bájese hombre, que yo me suicido en su nombre. Mire, yo no tengo mujer ni hijos, de hecho no tengo ninguna familia ni amigos. Si yo desaparezco nadie me va a echar en falta, en cambio a usted. Cuando el timador abandone a su esposa, ésta volverá a su lado rogándole su perdón, además se nota que la quiere. Y sus hijos, necesitan a un padre que vele por ellos, ya verá como tarde o temprano todo se arregla y volverán a ser una familia feliz. Tome mi cartera y las llaves, quédese con mi casa, yo ya no la necesitaré.

Y se lanzó al vacío ante la mirada atónita del suicida y sin que éste pudiera hacer nada.

Al poco tiempo, tal y como había dicho el misterioso bienhechor, la mujer acudió totalmente arruinada y arrepentida implorando al marido una segunda oportunidad. Entre los dos pudieron hacer ver a sus hijos que la vida que llevaban no tenía futuro y ambos se desintoxicaron de sus respectivas adicciones. Si este hombre se hubiera suicidado nada de esto hubiera ocurrido y se dedicó a hacer el bien a todo el que le rodeaba en memoria de alguien que murió por él. Desde aquel día no necesitó trabajo, porque con la casa y una nueva vida también heredó la labor de aquel desconocido, ser Ángel de la Guarda.

¿Era necesario el sacrificio? ¿Necesitamos un estímulo de similares características para comprender que todo en esta vida tiene solución?

Tienen diez minutos que comienzan…ahora.

17 de octubre de 2006

Minutos musicales

Alejándonos livianamente de la temática habitual de esta humilde bitácora, les ofrecemos unos minutos musicales a la espera de alguna que otra majadería a la que están ustedes acostumbrados.

El vídeo musical que a continuación les ofrecemos corresponde a la banda A Perfect Circle de la que ya se hizo mención recientemente. The Outsiders pertenece al álbum Thirteenth Step.


Este grupo liderado por el polifacético Maynard James Keenan, que como podrán comprobar es uno de los artífices e ideólogos de las inefables bikini bandits entre otros proyectos. Stinkfist es la canción que abre el disco Ænima del grupo Tool del que el señor Keenan es también vocalista y compositor.


10.000 Days es el último álbum de Tool, intenso y embriagante, es todo un lujo tanto en lo vocal como en lo instrumental, disco imprescindible para los amantes del rock alternativo.

Espero que hayan disfrutado.

13 de octubre de 2006

Vida perra

El grado de sonrojo es directamente proporcional a la circunstancia vergonzante multiplicada al número de gente que te está mirando. Incluso el más desinhibido e insolente no puede evitar avergonzarse al tropezar con un escalón y caer, agacharse y que se rompa la costura el pantalón, o lo que es aún peor, tirarse involuntariamente una soberbia ventosidad mientras eres observado por varias personas. Si en un bosque cae un árbol y no hay nadie para comprobarlo ¿hará ruido al caer? En este caso si podríamos responder que no hay rubor sino hay nadie ante quien ruborizarse.

Una situación embarazosa aunque no mire nadie es que te acompañe un perro vagabundo cuando caminamos por la calle. Se mezclan la compasión y la culpabilidad, un quiero y no puedo, nos gustaría ayudarlo de algún modo pero lo que realmente deseamos es que tome otro camino y deje de seguirnos. Pues paseando una bonita y otoñal tarde de viernes, un chucho negro con una mancha blanca en el ojo empezó a acompañarme. Mirar a un perro callejero a los ojos es el primer síntoma de debilidad que ellos utilizan como arma para poder seguir acosándote. Usan la piedad para perseguirte incesantemente hasta conseguir lo que desean, que les digas algo. En ese momento ya estamos perdidos, raudamente se acercan con talante cariñosos y animo juguetón. La entereza comienza a disiparse, y con más lástima que sentido común, consiguen que los adoptes; en esto los cachorritos son auténticos maestros.

Conocedor de sus ardides me limitaba a seguir caminando sin prestarle atención. Pasados cinco minutos no puede evitar parar e increparle que se fuera,

- Vete hombre. ¡Plas, Plas!, di dos palmadas con la intención de que el ruido lo espantara.

- ¡Eh amigo, tampoco hay que ser borde!, me dijo reprochando mi actitud.


Había hablado, un perro me ha increpado que lo instara a marcharse y no sabía si salir corriendo o desmayarme allí mismo.

- Co…¿Cómo?, no se ni como me atreví a preguntarle.
- ¡Que no tenias que ser antipático!, acaso te he hecho algo para que me trates así.
- Pe…perdón, yo solo quería que dejaras de seguirme, se contesté avergonzado.
- Y que te crees que yo no estaba deseando perderte de vista a ti o qué.
- Entonces ¿Qué hacías persiguiéndome?
- Mira, ¿ves a aquel jodido tipo? Es de la jodida sociedad protectora de animales.
- ¿Y?, le pregunte extrañado.
- Tío, acaso no sabes que si te trincan y nadie te reclama te dan pasaporte. Pegándome a ti ese bastado piensa que eres mi dueño y me deja en paz, me explicó convincentemente.
- Claro, en ese caso, le dije aprobando su justificación.
- Oye, ¿por qué hablas en “americano”?, vamos, como hablan los actores de las películas americanas tras el doblaje.

En los films cuando el protagonista acusado injustamente o el malo va huyendo de la policía y tira al suelo al típico señor con la compra en bolsas de papel con una barra de pan sobresaliendo, no se levanta y le dice “Eh amigo, mire por donde camina”. Cuando doblan las películas, los personajes no hablan de forma natural.

- ¿Por qué hablo como en las películas?, no se, es tú fantasía, los perros no hablan, me señaló con tono irónicamente desdeñoso.
- Pero yo te estoy entendiendo, le contesté estupefacto.
- Más atónito me he quedado yo, eres el primer puto humano que me contesta, me dijo con cierto desdén.

Después de un breve pero incómodo silencio le invité a que siguiera conmigo hasta que perdiéramos de vista al de la perrera y el aceptó encantado.

Había llegado ya mi portal,

- Bueno, yo me quedo aquí, le dije, creo ese tío no nos ha seguido.
- Si colega, lo has espantando, contestó socarronamente.
- Pues nada, hasta luego.

Abrí la puerta y el perro hizo el ademán de querer entrar al vestíbulo del edificio. No hice nada por impedirlo pero no pude evitar un gesto confuso.

- Que no tío, que es broma, que no voy a tu casa, se jactó con una mueca burlona.
- Si quieres, puedes subir un rato, le dije tímidamente.
- ¡Ni de coña! Una vez tuve amo y me escapé, soy libre y siempre encuentro a algún pardillo compasivo como tú que me de algo de comer; se cuidarme bien. A ver si te vas a encariñar y no me quieras dejar marchar.
- Bueno, bueno... le contesté, por cierto ¿Cómo te llamas?, le pregunté.
- Mira, los perros en realidad no tenemos nombre, nos reconocemos por el olor. Para nosotros eso del nombre nos resulta demasiado abstracto, me explico elocuentemente. Ponme el nombre que te salga de las narices, ah, y una cosa, ¿qué pretendías con las palmitas? ¿Asustarme?

Se giró y se marcho. Desde entonces no lo he vuelto a ver, espero que no le haya pasado nada. A veces estoy tentado a ir a la sociedad protectora de animales por si lo tienen allí, pero tengo la certeza que no lo han atrapado. Es un can con recursos.

Seguro que “Insolente” anda por ahí disfrutando de su perra vida.

10 de octubre de 2006

Despertares sexuales

Uno de los momentos más significativos del camino hacia la adolescencia es justo cuando, desde nuestro punto de vista, el género contrario deja de ser el acérrimo enemigo y se convierten en el oscuro objeto del deseo; ignorarse mutuamente se transforma en miradas confidentes y las exclamaciones despectivas ahora son tímidos susurros ruborizados. Eso de los niños con los niños y las niñas con las niñas se convierte en una absoluta sandez, y como en aquella vieja canción, los niños con las niñas deben de estar.

Hasta hace no tantos años, el erotismo siempre fue un tema tabú, la madurez sexual se alcanzaba paso a paso; se subía a una escalera en la que la cima era la relación sexual plena y cada escalón era hasta donde se había querido o podido llegar en ese momento. Para una pareja de donceles de 15 años, darse un beso con lengua y tocarse por encima de la ropa eran palabras mayores. De sexualidad se hablaba bajito y era tan misteriosa como anhelada, el desnudo no formaba parte de la naturaleza del ser humano, era sinónimo exclusivo de sentimientos lujuriosos. La sociedad no había evolucionado para convertir a la sexualidad en lo que realmente es, un acto tan natural como primitivo, el dispositivo de la reproducción; algo tan bonito como el mecanismo de creación de una nueva vida.

Pero en vista del tratamiento que por los medios de comunicación se viene ofreciendo estos últimos años con respecto al recientemente clausurado Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona, te vas dando cuenta que el sexo cada vez está mas socializado. Ya nadie se escandaliza de la pornografía y cada nueva edición del certamen los informativos y magazines dan un pasito más y se muestran imágenes cada vez más explícitas del evento. Los canales de televisión de difusión pública van subiendo gradualmente el tono de sus contenidos nocturnos y un canal se ha atrevido a emitir series hentai en fin de semana.



Algo que me ha llamado siempre la atención ha sido la permisividad a que los menores puedan contemplan violencia en contraposición a la censura impuesta al respecto en el caso del sexo. En cine y televisión es lícito que un niño vea como mueren personas a tiros en una película, pero en cambio se les manda a la cama cuando los protagonistas se quitan la ropa y se meten en la cama. Probablemente en el futuro, si la sociedad no cambia, tendré esa misma flexibilidad con la violencia en detrimento del sexo, pero visto de forma objetiva sería más lógico lo contrario, la sexualidad forma parte de nuestra naturaleza vital y aunque desgraciadamente la violencia también está presente en nuestro entorno, no es en absoluto positiva. Personalmente me resulta curioso que los niños puedan ver crímenes y asesinatos y no se les promueva a acariciarse, besarse y amarse.

Y es que los niños de ahora, probablemente gracias a internet, tienen la pornografía al alcance de la mano; para los adolescentes el sexo ya no es ningún secreto y están habituados a ella. El lado positivo; posiblemente se conviertan en adultos que no tengan que arrastrar este lastre cultural y cuenten con una mente más abierta en ese sentido. El lado negativo; pueden crecer con un concepto de sexualidad engañosa, la pornografía no es natural, el sexo en el mundo real no es así.

Las películas porno, dedicadas casi en exclusiva al varón heterosexual, muestran el sexo complaciendo la fantasía de los hombres, de cómo les gustaría que fueran sus encuentros carnales, y en la mayoría de las ocasiones la mujer es tratada como un objeto dedicado al placer del macho de turno sin preocuparse de su propia satisfacción. En la realidad es un acto en el que deben disfrutar todos sus participantes, o al menos intentarlo, en el que prima la ternura y el respeto, algo bastante impropio de dicho género cinematográfico.

Pero como contrapunto a esta cotidianidad, ellos ya conocen el sexo y lo practican. La edad media en la que estos jóvenes tienen sus primeras relaciones sexuales baja cada vez más aprisa; el número de abortos practicados a menores se ha duplicado, y por lógica, el número de niños nacidos de madres adolescentes también habrá aumentado. Se les está continuamente informando de la necesidad de la utilización de medios anticonceptivos y se les regala preservativos. En mí humilde opinión es de gran desfachatez alegar ignorancia ante un embarazo no deseado, o frente a una enfermedad venérea, dado la cantidad de información de la que se dispone.

Entonces, ¿Dónde reside el problema? Es bien cierto que la insensatez y la temeridad son uno de los caracteres que identifican a la juventud ¿será cierto que los adolescentes no son lo suficiente maduros para disfrutar de la sexualidad con un mínimo de sentido común?¿De qué modo se orienta a los jóvenes hacia una sexualidad responsable?...vaya dilema.
Imagen vía 20 minutos.

9 de octubre de 2006

Meme-canciones

Aunque tarde, a continuación y sin que sirva de precedente, Meme Canciones atendiendo a la amable invitación, o nominación del señor saltasetas.

Cuestionario hecho por: cuatropelos
"Nominad@" por: saltasetas
Banda o grupo elegido: A Perfect Circle
¿Eres hombre o mujer?: Pet
Descríbete: Imagine
¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Gimme, gimme, gimme
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Counting bodies like sheep to the rhythm of the war drums
Describe tu actual relación con tu novi@ o pretendiente: Sleeping Beauty
¿Dónde quisieras estar ahora?: Freedom of choice
¿Cómo eres respecto al amor?: Peace, love and understanding
¿Cómo es tu vida?: Passive
¿Qué pedirías si tuvieras un sólo deseo?: 3 libras
Escribe una cita o frase sabia: Thinking of you
Ahora despídete: lets have a war

Nomino a:

A todo aquel que se le apetezca y quiera hacerlo.

5 de octubre de 2006

El coleccionista de recuerdos

En una caja se pueden guardar multitud de objetos. Dependiendo del tamaño podemos poner zapatos, las de mayor tamaño las podemos utilizar para alguna que otra cosa vieja a modo de improvisado trastero. Pero una simple caja puede ser el recipiente perfecto para almacenar una vida. El recipiente donde archivar las reliquias de nuestras experiencias, el fetichismo a nuestra memoria.

En una caja podemos almacenar las experiencias más simples, las vivencias más banales, los souvenirs de los pequeños detalles que acontecen a lo largo de nuestro libro de historia personal.


En ese cofre se guardan las viejas fotos con viejos amigos, nuestra la primera nómina o aquellas cartas furtivas al amor prohibido. La cuenta de aquel restaurante o el folleto informativo del parque de atracciones en el que tanto nos divertimos aquél día festivo. El arca sagrada donde guardar las alegrías y las penas, aderezadas con una pizca de nostalgia.

A veces, cuando abro mi caja con la firme intención de tirar lo que de hecho es inservible, me doy cuenta que cada objeto me trae a la memoria momentos que no deben ser olvidados. Mi recopilación de recuerdos no es solo mi crónica, sino también la de todos los que conforman mi entorno observados desde mi humilde punto de vista.

Pensarán que tener una caja llena de objetos inútiles es una pérdida de tiempo, que esos sentimientos se guardan mejor en la memoria y en el corazón. Pero algún día la senilidad o ese maldito alemán que todo lo esconde, puede conseguir hacernos olvidar a los nuestros e incluso lograr que no sepamos quienes somos, y para cuando llegue ese momento, espero que mis seres queridos me muestren mi Colección de Recuerdos y, que al menos por un momento, pueda volver a ser quién soy y recordar quién fui.