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20 de noviembre de 2008

Incubare

Tanto trabajo y tan poco tiempo…

Demasiados dones concedidos desde el Cielo que deben ser corrompidos. Con sumo cuidado he de ir repartiendo trocitos de mi pútrido corazón entre los mortales que han sucumbido a la inefable prueba de la tentación. Siembra demonios menores entre el resto, ocultos, normales. Disfruto inventando los purulentos actos del ayer, de hoy, del mañana. Señalo con un símbolo de sangre a aquellos que no superan la prueba.

Hay tanto trabajo que hacer…

Me encomendé imponer el equilibrio desde el principio de los tiempos, romper el equilibrio entre el bien y el mal no es un trabajo sencillo. El relativamente fácil atraer al humano hasta el pecado, pero, por desgracia el bien se impone al caos. No hay suficientes asesinos y violadores como para inclinar la balanza, ruidosos, pero escasos. Los seres humanos tienen la bendita costumbre de decantarse por el bien…

Los auténticos enfermos no sirven. El que se sabe enfermo lucha y evita dejar florecer el mal en virtud de su dolencia. Solamente valen aquellos que están vacíos, que no tienen alma.

Estoy tan cansado…

Es costoso crear íncubos y súcubos que roben lo más intimo que posee el hombre, su intimidad sexual. Requiere mucho tiempo erigir demonios salidos directamente del averno. No están bien terminados, transpiran la maldad, se les ve llegar, no pueden mezclarse; aprende de tus errores para no volverlos a cometer…no vayas por ahí.

No mires el cuaderno de piel que recoge uno de tus mayores experimentos…mi mayor fracaso. Anotados en sus paginas guardo los detalles de la creación más aterradora. En cada uno de sus renglones el mas temible demonio jamás imaginado. Un ser concebido para robar la inocencia del más preciado tesoro humano, la inocencia infantil, tan perverso, tan oculto, tan normal, tan ligado a los humanos que es imposible diferenciarlos. Un ente que alberga inscrita en su corrompida alma la vejación, el abuso y la esencia misma del mal en la figura de la más vil de las violaciones, la de un niño. El incubare que se jacta de sus victorias ante otros demonios. Un ensayo que se me fue de las manos, la sombra que persigue a su creador.

Demasiado depravado hasta para el mismísimo Diablo…




NO A LA PORNOGRAFIA INFANTIL.


4 comentarios:

Belén dijo...

La verdad es que es la mejor entrada que he visto de la pornografía infantil...

Muy bueno

Besicos

Ramóncito Ruipérez dijo...

No sabía muy bien de que iba y al final me ha sorprendido. Me ha gustado :D

Mixha dijo...

Me parece buena tu historia, y yo voy contigo no al maltrato infantil...

pero tu relato me gustó usaste una historia sobre algo terrible que está sucediendo en esta sociedad, un beso

cuatropelos dijo...

Creo que es más dificil denunciar o expresarse en primera persona desde el propio autor y a viva voz. A mí me resulta más sencillo inventar una historia o hacer cuentos sobre lo que me inquieta. No puedo evitar ser un "fabulero"

Gracias y saludos :·D