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18 de septiembre de 2006

Historias del grano de arena. # 2. El Sindrome de Rominger

Una de las características que identifican al ser humano, es la diversidad de sus individuos en lo que respecta a sus habilidades. Como norma general, aunque existen excepciones, todos los sujetos destacamos en alguna disciplina por muy venial que sea, en cambio para otras tareas somos totalmente calamitosos. Podemos ser grandes deportistas, brillantes matemáticos o simplemente ser muy buenos jugando al parchís, todos sabemos hacer algo bien que la vida cotidiana nos obliga a explotar en determinados momentos; pero a veces nos sucede que cuando hacemos uso de una de estas habilidades nos topamos con alguien de nuestro entorno que lo hace mejor que nosotros. Cuando esta circunstancia ocurre con todas las actividades en las que tenemos que utilizar nuestra singular pericia, podemos decir que padecemos y sufrimos el Síndrome de Rominger.

Tony Rominger fue un excepcional corredor cuya andadura en la elite del ciclismo comprendió desde mediados de los ochenta a mediados de los noventa, vencedor de grandes pruebas como la Vuelta Ciclista a España o el Giro de Italia, nunca logró vencer la prueba que encumbra a los grandes, el Tour de Francia, acontecimiento deportivo en el que en al menos en tres de sus participaciones partía como uno de los favoritos y que nunca ganó, siempre hubo alguien que fue mejor que él.

Desde mi más tierna infancia se comenzaba a percibir que estaba quejado de este síndrome, no en vano, ya en mi nacimiento en la sala de espera del hospital, el doctor le dijo a mi padre:

- Señor, ha tenido usted un niño, ha ido todo muy bien…pero el niño de la habitación de al lado ha nacido sensiblemente mejor.

Esta dolencia, también conocida como Mal del Subcampeón, me ha acompañado durante toda la vida, y sin ser especialmente hábil en ninguna materia en concreto, alguna que otra cosa se me daba mejor, pero… si comencé a caminar con nueve meses y medio, mi hermana lo hizo con nueve...cuando estaba en colegio, si corría rápido…había un niño que era más veloz, si se me daba bien una asignatura…había otro que sacaba mejores calificaciones. Incluso en las relaciones sociales, ya en la adolescencia, en cualquier colectividad en la que me moviera, siempre había alguien que caía más simpático y que ligaba más…aunque de esto último se puede decir que nunca he tenido habilidad alguna, más bien he sido siempre bastante torpe.

A los afectados como yo por esta enfermedad, solo recomendar que hay que aceptarlo, vivir con ello sin más, no preocuparnos de no ser los mejores en los pequeños retos cotidianos que nos vamos encontrando. Lo realmente importante es ser campeón de la vida, de sentirnos triunfadores por tener una familia maravillosa y unos amigos leales y sinceros, de ganar la carrera de poder salir adelante y vivir dignamente…la maratón de sentirnos siempre queridos y respetados. Si lo conseguimos no importará ser primero, segundo o último… alcanzarlo nos convierte automáticamente en vencedores.

5 comentarios:

Mond dijo...

Me tienes pensando ya que me dedico a la educación de personas sobresalientes y me causa conflicto que digas que siempre eres el segundo, tercero, etc. Estoy de acuerdo en que siempre habrá alguien que lo hace mejor que tú, pero no igual que tú. Pregúntale a tu hijo(a) quién es el mejor papá... escribes muy bien, y aunque haya millones de personas que lo hacen -técnicamente- mejor que tú, nadie, absolutamente nadie, lo hace como tú, con tu estilo... me dejas pensando...

Freshmaker dijo...

Vamos Cuatropelos, ciclisticamente hablando tu serias el ALEX ZULLE del peloton internacional xDDD

Ruben dijo...

no te pongas asi ... la vida es bella !!!.

Mira no puedo tener vivencias sobre eso porque soy un tipo brillante, sobre todo cuando me da el sol del mediodia.

Eso me recuerda a Les Luthiers (jala, otros que son mejores que yo) y aquel:"Usted que visita la gloria cada dia, que frecuenta los circulos mas altos de la sociedad, que es admirado por los hombres y amado por las mujeres ... ¿nos puede decir como hace?"

saltasetas dijo...

Y que hay del síndrome del penúltimo?? (que no valemos ni para ser el último)
Ese síndrome sí que es triste...
Pues ese sufro yo.
¿Cómo se lleva? Con humor... como todo en esta vida. Para 4 días que quedan...

cuatropelos dijo...

Teneis todos razón...lo importante es que hagamos alguna cosilla, aunque sean pocas, medianamente bien y ser útiles de vez en cuando...

Mond, ¿como es eso de que millones de personas escriben mejor que yo?...mejor que yo escriben cientos de millones de personas y si me apuras incluso miles de millones...sips, sips :·( ... supongo que con el tiempo y la práctica todo se mejora :·)

Je,je...Alex Zulle...freshmaker, es que ese también tiene un sindrome...XD

Ruben, pues que me lo expliquen...estoy abierto a todo...bueno, a casi todo. XD

No te preocupes saltasetas, si lo importante es participar...;·P