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18 de julio de 2006

El ángel de la muerte

Birkenau, 20 de Octubre de 1.944


Querido Joseph:

Siento mucho que haya tenido que ocurrir así, ya no puedo soportar más los gritos de agonía de esos pobres judíos en mis pesadillas. Cierro los ojos y veo sus caras, niños llorando por el dolor que le ocasionamos, el horror de saber que… tarde o temprano van a morir.

Viajo en un tren hacia el este…no se bien cual será mi destino. Si estas leyendo esta carta será porque ya me han encontrado y probablemente esté muerto. Lo más seguro será que pida asilo político a Rusia, pero esa opción me da tanto miedo como volver a Alemania.

He planeado bien mi huida, cuando la Schutzstaffel se presente en mi estancia para interesarse por mi estado de salud y vean que he escapado, les llevaré al menos dos días de ventaja, cuando llegue ese momento estaré en lugar seguro.

Cuando llegué a Auschwitz ya me habían orientado sobre la línea de estudio que iba a desarrollar para el departamento médico de la Totenkopfverbande…cuando me alisté en la Waffen SS, lo hice con la esperanza de que ellos me facilitarán los medios para mis investigaciones en el campo de la genética humana…pero no a este precio.

Al conocerte sentí admiración por la originalidad de tus inquietudes científicas, aparentes locuras pero con un interés para su estudio irrefutables…sinceramente, recuerdo aquel día, uno de tantos que llegaban trenes cargados de especimenes gemelos para nuestros aborrecibles estudios y me preguntaste…¿Te gustaría tener los ojos azules?...

Probablemente fue ese día en el que decidí mi deserción y te convertí en el símbolo del terror de la Nationalsozialistische, ya solo te importaba la pureza de la raza aria, ni tan siquiera valorar en un contexto puramente médico las atrocidades que estamos cometiendo.

Te pido perdón por los cuadernos que me he llevado, puede que me sirvan como salvoconducto en territorio de los aliados…ni siquiera los he mirado…espero que no los eches en falta.

Lo siento, tengo que despedirme, el tren se ha detenido…solamente, decirte, que ruego por nuestras almas y …espero…que Dios nos perdone el día del Juicio Final.

Sin más, un abrazo.


Fimado tu amigo Wolfang Gerhard
 

Joseph Mengele


 
Epilogo:
El Dr. Joseph Mengele murió en Brasil en 1.979, nunca fue juzgado y condenado por genocidio y vivió impunemente hasta el fin de sus días.
Odessa se encargó de exiliar (principalmente a Argentina y España) a todos los nazis que pudieron huir de la justicia después de la II Guerra Mundial.

Se estima que más de un millón de judíos y cerca de veinte mil gitanos murieron en los campos de exterminio, principalmente en Auschwitz II durante el horror nazi.

Se cree que alguno de los descubrimientos realizados por el “Angel de la Muerte” se utilizaron y se siguen utilizando hoy día en Medicina, específicamente en lo respecta a modificaciones genéticas, los mayores beneficiarios de estos esperimentos fueron los vencedores de la II Guerra Mundial...pero solo son especulaciones...

1 comentarios:

antonio macías villavicencio dijo...

Fueron hombres no locos,porque si fuera así,los beneficiaría la ley,actuaron bajo creencias erróneas,llevados a la denominada por E.Fromm agresión maligna al servicio de la muerte,esto no se debe repetir jamás en la historia,luchemos por ello,saludos.