No cabe la menor duda que el hábito no hace al monje, pero hay que reconocer que ciertos “hábitos” si conforman un distintivo en ciertas personas, que nos convierten en ocasiones en lo que somos y como somos.
Y no nos queda más remedio que reconocer que el tabaquismo es una de las adicciones, legales, más perniciosas de las que tenemos acceso, no en vano la Organización Mundial de la Salud estima en 4,9 millones las personas que mueren en el mundo a causa del tabaco. Una parte de la lucha contra este mal es el uso de las famosas “esquelas” que aparecen en las cajetillas, Fumar puede matar, Fumar puede producir impotencia, …obviando los efectos secundarios que tiene en gente el abandono del vicio tabaquil de forma súbita.
Los productos de ayuda para dejar de fumar deberían llevar mensajes avisando a los que quieren dejarlo, que inconvenientes se van a encontrar en el proceso del abandono de este nocivo hábito.
Podríamos poner unos ejemplos, en los chicles de nicotina podría aparecer…

La ansiedad que produce la abstinencia al tabaco, nos empuja a comer como sustitutivo, la nicotina y la comida (y otras muchas cosas como es el sexo) inducen a la producción de dopamina en el cerebro, que es la sustancia natural relacionada con el placer en general, por lo el principal sucedáneo del cigarrillo suele ser el caramelo o el chocolate…no es aislado ni extraño el aumento de peso de las personas que dejan de fumar.
Los parches quizás deberían incluir…

Es bastante curioso, pero si teóricamente debería ser al contrario, se oye a los ex-fumadores, sobre todo al principio, quejarse de que hay que ver que desde que han dejado de fumar no se les quita el resfriado, incluso en verano, y protestar por la tos mañanera que antes no tenían o era en menor medida. ¿Las razones?, supongo que será la creencia de que al no fumar ya no nos vamos a constipar nunca y los esputos desaparecerán para siempre…y me parece que de resfríos y gripes no se libra nadie, fumadores o no fumadores.
En los carteles de las campañas antitabaco a lo mejor podrían poner...
Es recomendado que se abandonen otros “hábitos” que nos induzcan a fumar como el café y el alcohol, eso conduce a veladas con los amigos insoportables, sobre todo si alguno de ellos fuma. Los momentos cañas y tapas pierden sentido sin el cigarrillo entre pinchos, y en reuniones festivas o en bares, los extrovertidos y dicharacheros, en la primera etapa del abandono del vicio, se limitan a colocarse en un rincón con la mirada perdida en el espacio-tiempo esperando que acabe el martirio que se supone que es un rato agradable. No son tampoco extraños los comentarios del ex-fumador/a consolidado diciendo que al principio era como si fuera otra persona, que no se reconocía, incluso excluyéndose en el trabajo, con temor a relacionarse con los compañeros en momentos de asueto, porque ciertas situaciones incitaban a fumar.
A lo citado, podríamos añadir…Dejar de fumar cambia el carácter o Dejar de fumar afecta al rendimiento laboral en algunos empleos…y probablemente alguna que otra cosilla que se queda en el tintero.
Pero en resumidas cuentas, tarde o temprano hay que dejar de fumar, pero por lo menos que se avise de que nos deparará y en qué forma superar los cambios físicos y de personalidad que vamos a experimentar a corto y medio plazo por la inanición nicotinera.
Y sobre todo eso, no le hagan caso a esta entrada y dejemos el vicio, ah, y otra cosa lo más importante para dejar de fumar es querer hacerlo, porque sino mal lo llevamos, aunque no estaría de más incluir en todos los productos de ayuda algo como…
